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PRODUCCIÓN TEXTUAL: UNA HISTORIA QUE NO ES UN CUENTO

  • Foto del escritor: Carolina Carreño
    Carolina Carreño
  • 1 oct 2020
  • 6 Min. de lectura

CONCURSO "LA PERA DE ORO". TEMA: BICENTENARIO

TÍTULO:  UNA HISTORIA QUE NO ES UN CUENTO



UNA HISTORIA QUE NO ES UN CUENTO

“Mansos, pero no mensos”

Acuérdate muy bien de esta frase Luchito, por el hecho de ser personas humildes, honestas y respetuosas, no quiere decir que debemos dejar que la gente se aproveche y nos quiera ver la cara de tontos.

Esta era la manera como don Antonio Rubio un anciano de 86 años, le hablaba a su nieto Luchito, ya que le indignaba que hubiera gente que se aprovechara del buen corazón de las personas.

Luchito era un niño de tan solo 8 años de edad, al que le gustaba escuchar las graciosas historias que le contaba su abuelo Antonio, pues eran muy entretenidas e interesantes, podía pasar horas riendo y escuchándolo hablar. El cariño que se tenían entre abuelo y nieto era muy bonito, tanto así que don Antonio siempre trataba de aconsejar y enseñar cosas significativas que valieran la pena y le fueran de ejemplo a Luchito para que fuera una persona de bien.

Mientras Luchito se encontraba en el colegio recibiendo sus lecciones don Antonio se dedicaba a administrar su tienda de telas cerca de un museo en la plaza de Bolívar, donde ya hacía varios años este era su pasatiempo.

Sucedió que un día don Antonio se encontraba en su tienda organizando sus telas, atendiendo su clientela, cuando escucho la voz de un político en la plaza gritando a todo pulmón que como era posible que el presidente fuera a subir los impuestos, este es un duro golpe para el bolsillo de todos decía, ahora debemos pagar más tributos, No! Que pasa, debemos hacer algo con la reforma tributaria, quieren estabilizar las finanzas del país, pero debe haber otra solución, ¿ustedes que piensan? No se queden callados, a ustedes también les afecta decía el político. Mientras esto ocurría don Antonio estaba recibiendo con un fuerte abrazo a Luchito quien llegaba del colegio y le preguntó ¿Qué pasa abuelo? ¿porque hay tanta revuelta? A lo que respondió don Antonio, espérate Luchito vamos a cerrar el almacén, todos están cerrando los locales vamos a ver qué es lo que está pasando. En la plaza había mucha gente reunida, ya el ambiente se estaba poniendo muy tenso, unos decían una cosa, otros otra en fin no se sabía ni quien era el que hablaba, entonces don Antonio decidió alzar su voz para dar su opinión y dijo: teniendo en cuenta de que es algo que nos afecta a todos, debemos organizar un cabildo abierto, así escucharemos las opiniones de todos y haremos lo posible para que llegue a oídos del presidente de la república y de paso evitaremos un colapso entre nosotros y solucionaremos esta problemática. Ya de regreso a casa Luchito un poco intrigado le pregunta a don Antonio, bueno abuelo y ¿Qué es un cabildo abierto? Nunca he escuchado esa palabra.

Don Antonio le responde con carcajada jajá hay mi Luchito ¡tú no te pierdes ni una! Pero eso está bien, que preguntes lo que no sabes, mira, un cabildo abierto es una asamblea popular, es una reunión, para establecer ideas, leyes, para llegar a un acuerdo y así hallar una solución, entonces lo que queremos es hacer algo organizado y hacer valer nuestros derechos.

Sabes Luchito esto me recuerda una historia muy conocida en nuestro país ¿estás preparado para escucharla? Dijo don Antonio.

Siiii, claro que sí, respondió Luchito.

Bueno mira, resulta que hace mucho tiempo, en el año 1810, en un local muy reconocido aquí en Bogotá, llamado “Almacén de Llorente”, paso algo muy curioso, en ese entonces nuestro país aún no se llamaba Colombia, sino “La Nueva Granada” y mira que no la gobernaba un presidente sino un Virrey español.

Pero ¿cómo así?, wauuu teníamos un virrey que ¡asombroso! Exclamó Luchito mientras don Antonio con un papel armo una corona y la colocó en su cabeza diciendo: “soy don Amar y Borbón, represento al rey Fernando VII y porque vengo de España me llaman CHAPETÓN”

Ja,ja,ja qué nombre tan chistoso dijo Luchito muerto de risa.

Escucha luchito los chapetones les decían a los españoles, pero aclaró que en nuestro país había indígenas, mestizos, mulatos, negros y criollos que eran hijos de españoles nacidos en la Nueva Granada ósea Colombia, muchos no estaban de acuerdo de ser gobernados por los españoles es por eso que un día paso algo; quisieron ir a hablar con el virrey para que los escuchara, y que el gobierno los tuviera en cuenta y ellos tuvieran participación pero a lo que el virrey respondió, bla-bla-bla “no oigo, no oigo soy de palo tengo orejas de pescado.”

¿eso dijo abuelo? Preguntó Luchito.

Si mijo, pero mira que los criollos dijeron, ¡ah conque esas tenemos! Haciéndose el de los oídos sordos, vamos a armar un plan y fue así como se pusieron de acuerdo el señor Luis Rubio y José Acevedo para ir al “Almacén de Llorente” que era de un chapetón, para pedir prestado un florero para ser utilizado en una comida, donde invitarían a don Antonio Villavicencio un criollo de corazón, obviamente Luchito, ellos sabían que no se los iban a prestar pues con lo bravo que era ese español, ¡ja! Era capaz de romperlo en la cabeza y ¡plaz! Hacerles un chichón.

Ja,ja ayayay dijo Luchito.

Bueno esa era la idea, entonces le dijeron al sabio caldas que fingiera estar de acuerdo y estar defendiendo al chapetón para así armar más revuelta y el engaño sea más convincente, la idea era formar un escándalo para que todos se dieran cuenta.

Así fue como planearon todo, fue un día viernes 20 de Julio, cuando toda la gente del pueblo se reunía en la plaza para hacer mercado cuando se acercaron los criollos a realizar lo planeado en el almacén de Llorente, mira lo que dijeron.

Don Antonio con gracia en su caminado decía:

vaya, vaya, pero si son los hermanos Morales y sus amigos, miren criollitos ustedes saben que no son bienvenidos en este distinguido lugar no se para que entran. A lo que respondieron ellos: Ay ya cálmese chapetón solo queremos que nos preste este florero para una cena a la que invitamos a don Antonio Villavicencio, pero el chapetón Llorente responde, pero por Dios que atrevidos a ustedes como se les ocurre hablarme así a este distinguido español. Entre esas habla Caldas diciendo: no sean atrevidos no se metan con el español.

Llorente no aguanto los insultos y les dijo que él a los criollos no les prestaba nada y entonces una gran pelea se armó, palabrotas venían y empujón tras empujón y del florero ¿qué crees luchito? dijo don Antonio:

Triz, tras, pum ¡solo la base quedó!

Entonces todo el mundo empezó a escuchar el alboroto, se fueron acercando y aprovechando la indiferencia de los españoles, los malos tratos del gobierno se revelaron y pedían a gritos ser escuchados. Así todo empezó en ese momento don Luis, José Acevedo y Gómez los criollos que se enfrentaron a Llorente fueron los que hoy lanzaron lo que conocemos como grito de independencia desde esa época Luchito es que se conoce lo del cabildo abierto. Fue la unión de la gente lo que permitió la independencia de nuestro país y mira que 9 años después de éste suceso, más exactamente el 7 de agosto de 1819 en el puente de Boyacá, Simón Bolívar con sus tropas liberó la batalla final de nuestra independencia, hoy en día gracias a eso somos un país independiente llamado REPÚBLICA DE COLOMBIA.

Pero de todo esto hay que tener en cuenta que lo que buscaban ellos era que respetaran sus derechos y no los esclavizarán más.

Luchito interrumpe a don Antonio y le dice: abuelo si más no recuerdo tu hiciste algo parecido ahorita en la plaza, tú los organizaste, armaste un plan, un cabildo ja, ja, dice don Antonio así es Luchito solo que yo no quiero armar un revolcón, pero si tienes razón.

Días después don Antonio tuvo que reunirse para lo que se había organizado del cabildo abierto, en la plaza, después de unas largas horas donde se estuvieron escuchando las diferentes opiniones, ventajas y desventajas, se llegó a la conclusión de que se debían recortar gastos, reducir bonos, ahorrar ingresos, en fin, todo un escrito donde iban estipuladas muchas opciones por supuesto iba firmada por toda la población incluyendo comerciantes, para ser presentada al presidente de la república. Y de esta manera fue como todos unidos sin entrar en colapso lograron ser escuchados y no solo eso sino hallar una solución a su problemática.


El poder narrar historias y que Luchito las comprendiera, para don Antonio era muy satisfactorio, él sabía que un poco de esas charlas quedarían en su mente y corazón y que de algo serviría.

Finalmente puedo terminar diciendo que don Antonio fue un ejemplo a seguir de Luchito y siempre estuvo dispuesto a estar con él orientándolo por el camino del bien para que fuera buena persona eso sí, ¡manso, pero no menso!




Nombre completo de participante: LIZETH JOHANA LÓPEZ ANGARITA

Categoría: A

Ciudad: TUNJA

Nombre de la institución: IE. JULIUS SIEBER

Título del cuento: UNA HISTORIA QUE NO ES UN CUENTO.

Nombre de la o el docente que lo apoyó: NELLY CAROLINA CARREÑO.

 
 
 

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